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Exámenes

colegioSiempre que se viven las épocas de exámenes parece flotar en el ambiente una pregunta que nunca se llega a formular pero que, aunque bien puede ser un efecto lógico de la tensión, resulta inevitable sentir su presencia: ¿para qué? Claro, no se trata del para qué de perogrullo: los exámenes son para poner las notas, sino del para qué que dé sentido a una serie de pruebas que parecen querer comprobar lo que alguien ha aprendido durante tres meses. A veces, parece legítimo pensar que cómo se puede dar cuenta en una prueba escrita, limitada en el tiempo y a cuestiones concretas, y realizada en condiciones de nerviosismo y situación física completamente anormales, de lo que uno ha aprendido durante tres meses. ¿Se supone que lo que ha contestado ahí es lo que ha aprendido y lo que no, lo que no ha aprendido? ¿Se supone que si ahí y en ese momento no ha contestado como debía es que, efectivamente, no ha aprendido? ¿Es que acaso todo lo que ha aprendido puede ser demostrado en una prueba de ese tipo y realizada en esas circunstancias? ¿Es lo que se pide en un examen lo que permite medir lo aprendido? ¿Tiene sentido pedir lo que a veces se pide en los exámenes? ¿Tiene sentido, en fin, que a veces parezca que la enseñanza se diseña para poder ser demostrada en un examen?

Bien. La depresión post-exámenes existe. Tanto en alumnos como en profesores. Esta reflexión, caótica, descerebrada y un poco sin sentido seguramente es fruto de ella. Pero, ¿a qué es verdad que no debería ser normal que los exámenes fuesen el centro de la educación? ¿A qué es verdad que parece que todo termina cuando terminan los exámenes? ¿A qué es verdad que no puede ser cierto que el aprendizaje tenga un final tan vulgar?

(Por Carlos Míguez)

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  1. 17 Diciembre 2008 a las 10:03 am | #1

    Probablemente los examenes no sean justos, pero es una forma de evaluación…creo que necesaria. Efectivamente, el conocimiento no se puede medir en unas pocas líneas escritas, sin embargo, el problema es la masificación.. Para ello existe y debe llevarse más a la práctica las llamadas evaluaciones continuas, que si se cumplen debidamente, pueden dar con la solución a este problema.
    Saludos.

  2. María Camba
    18 Diciembre 2008 a las 5:43 pm | #2

    Estoy de acuerdo con Carlos en que los exámenes no deben de ser considerados como lo más importante.

    Creo que son necesarios,ya que nos ayudan a autoevaluar nuestro nivel de conocimiento y ver nuestros errores; pero considero que lo mejor es hacer un equilibrio y poder aprender con más recursos, como debates en el aula sobre los aspectos aprendidos.

    Lo peor que se está haciendo es hacerles ver a los alumnos que lo único válido es aprobar un examen e incluso incitarlos a ello, sin valorar todo el trabajo que hay detrás del aprendizaje.

    Por último también opino que la evaluación continua es el mejor sistema, ya que es el que le da más confianza al alumno a esforzarse más y dar un mejor rendimiento repecto de sus capacidades.

  3. iskander
    18 Diciembre 2008 a las 6:02 pm | #3

    Está claro que un examen no valora al 100% los conocimientos reales del estudiante pues entran factores ajenos y externos en el dia de la prueba. Cualquiera puede pasar una mala noche o los mismos nervioos traicionarlo para que sus conopcimientos reales sean valorados en una prueba de stress y tolerancia a la presión.
    Evaluación progresiva del alumno, pero–siempre hay un pero–¿quién evalua? ¿están los educadores preparados para evaluar a 100 alumnos durante un mes? ¿no influye el estado de ánimo de ese educador o la postura del alumno hacia él? ¿se puede saber qué aprende un alumno por el tratop personal?
    Los conocimentos se deben adquirir para ponerlos en la práctica y esta no se valora delante de un papel durante una hora.
    Antaño se decía que tal o cual profesor eran huesos difíciles de roer porque suspendían muchos alumnos con ellos. Se les decía que eran serios y exigentes….o simplemente que no sabían explicar sus asignmaturas y no podían comunicar sus conocimientos para que el alumno los asimilara.
    La educación, sus normas, es mucho más compleja que lo que nos quieren hacer ver tal y como est´ña ahora planteada: un sencillo negocio.

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