El síndrome de Peter Pan

Es importante que mantengamos vivo a nuestro niño interior, uno jamás debe perder la capacidad de jugar ni de divertirse, ser adulto no implica ser aburrido. La pregunta es entonces, ¿cuando es demasiado?
Bajo el nombre del síndrome de Peter Pan encontramos inmadurez emocional, irresponsabilidad por los actos que se realizan, inseguridad, temor a no ser amados. Son adultos que en su mayoría atravesaron una infancia difícil y buscan a toda costa satisfacer todos sus caprichos sin medir las consecuencias, rehusándose a crecer y a afrontar la complejidad de la vida adulta. Los casos clínicos comprueban que es más frecuente que el síndrome lo padezcan los hombres.
En contrapartida, también existe el síndrome de Wendy, parejas o madres que comprenden e incluso alimentan el sindrome en los hombres que comparten su vida.
Divertirse está bien, disfrutar la vida a pleno también, pero tengan cuidado de no traspasar esa delicada linea entre el disfrute y la inmadurez sin consecuencias.
(Por: Mariana Alvez)

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