Obama y el Nobel de la Paz
La concesión del Premio Nobel de la Paz a Barack Obama no solo es un error porque no se lo merezca, sino porque es una afrenta a los cientos de miles de personas que, literalmente, se dejan la vida diariamente por conseguir, precisamente, esa paz. Si fuese de verdad consciente de lo poco edificante que es, de cara a la consecución de un mundo mejor, un galardón tan mal concedido, lo más importante que podría llegar a hacer el Presidente de los Estados Unidos a lo largo de todo su mandato como tal, es rechazar el premio. Porque de esa forma le regalaría el apoyo moral más valioso posible a todas esas personas a las que, aun sin verlas ni sentirlas, les debemos los esfuerzos más valerosos y constantes por un mundo más justo, más libre y más en paz.

Bonito nombre para un blog, contenido interesante y oponión propia. Me lo apunto para futuras visitas.