Sobre “Luz del mundo”, de Benedicto XVI (y Peter Seewald)

El pasado mes de noviembre se convirtió en noticia la filtración, manipulada como siempre, de unas palabras de Benedicto XVI a propósito del preservativo. Este blog dio buena cuenta de la noticia poniendo las cosas en su sitio.

Al mismo tiempo que el diario El País, una vez más, presenta tergiversadamente a sus lectores unas palabras del Papa sobre el asunto de la sexualidad, tan obsesivo para la izquierda progre, querríamos aprovechar para invitar a la lectura de un libro que recoge fielmente y por extenso las opiniones de Joseph Ratzinger sobre los grandes temas del mundo actual.

El periodista Peter Seewald, que ya había hablado con Ratzinger en otras dos ocasiones cuando solo era Cardenal, ha vuelto a entrevistarse con él para reflejar la visión del personaje ahora que es Papa. De uno de los dos libros anteriores, Dios y el mundo, se puede decir sin que haya exageración alguna, que se trata de la mejor, más completa y más clara presentación de lo que es el pensamiento, la doctrina, la visión de hombre y la realidad, del catolicismo que existe disponible en el mercado. Aunque uno en esa obra ya podía vislumbrar con bastante claridad la admirable inteligencia y buen juicio de Ratzinger, la nueva entrevista extensa de Seewald contenida en Luz del mundo (editorial Herder; 227 págs.) es, creo, de obligada lectura para quien quiera hacerse una idea exacta de lo que hay en la cabeza de este hombre, más allá de su condición de Papa de la Iglesia católica. Dicho de otra forma: quien tenga algún interés en saber si Joseph Ratzigner es, efectivamente, ese Torquemada del siglo XXI que nos quieren vender machaconamente los medios progres y los medios y personas malinformadas, tiene en este libro la herramienta oportuna para, sin intermediarios interesados, conocer el pensamiento de este intelectual de primer orden y máxima autoridad del catolicismo que es el Papa Benedicto XVI.

El libro se subtitula El Papa, la Iglesia y los signos de los tiempos. Está dividido en tres partes y un anexo, donde se incluyen algunos documentos de interés y una cronología de la vida del  Papa.

La primera parte, “Signos de los tiempos”, aborda directamente los grandes escándalos y problemas que acosan a la Iglesia católica y al ser humano en la actualidad:  los abusos sexuales por parte de sacerdotes, el relativismo moral y el sentido recto del ser cristiano en un mundo como el de hoy.

La segunda parte, “El Pontificado”, trata como el título indica, asuntos más directamente relacionados con su actividad papal, especialmente los viajes pastorales y las relaciones con otras confesiones religiosas.

Por último, en la tercera parte, “¿Hacia dónde vamos?”, se reflexiona sobre el papel de la Iglesia en la sociedad, en concreto sobre cómo debería encauzar su comunicación con ella en unas circunstancias como las actuales (es en esta parte, donde, por ejemplo, se habla de la postura del catolicismo en cuanto a la sexualidad).

Son muchas, muchísimas, las ideas que el Papa va exponiendo con suma claridad a lo largo de la conversación, e insisto que, para el interesado en el personaje y en el catolicismo, resulta un texto de lectura extraordinariamente provechosa. Simplemente, para finalizar, quisiera, a modo de citas, copiar aquí literalmente algunas de esas ideas, para que, al menos, el lector de este comentario, pueda tener una imagen aproximada del tono y contenido del texto que estamos recomendando.

(pág. 23) “(…) soportar hostilidad y ofrecer resistencia -aunque una resistencia que sirva para sacar a luz lo positivo- son cosas que pertenecen a la vida cristiana.”
(pág. 40; sobre los abusos sexuales) “(…) en la medida en que es verdad, tenemos que estar agradecidos por toda información. La verdad, unida al amor bien entendido, es el valor número uno. (…) los medios no podrían haber informado de esa manera si el mal no estuviese presente en la misma Iglesia. Sólo porque el mal estaba en la Iglesia pudo ser utilizado por otros en su contra.”
(pág. 59) “(…) la voluntad política no puede ser eficaz si no existe en la humanidad entera -sobre todo en los impulsores principales del desarrollo y del progreso- una consciencia moral nueva y más profunda, una disposición a la renuncia que sea concreta y se convierta también para el individuo en una norma de valores para su vida.”
(pág. 74) “Se ve que el hombre aspira a una alegría infinita, quisiera placer hasta el extremo, quisiera lo infinito. Pero donde no hay Dios, no se le concederá, no puede darse. Entonces, el hombre tiene que crear por sí mismo lo falso, el falso infinito.”
(pág. 90) “La gran tarea encomendada a la Iglesia sigue siendo unir fe y razón (…).”
(pág. 111) “(…) el islam debe aclarar dos cosas en el diálogo público: las cuestiones relativas a su relación con la violencia y con la razón.”
(pág. 151) “(…) debemos regresar una y otra vez al evangelio y a las palabras de la fe para ver, primero, qué forma parte de ello; segundo, qué se modifica legítimamente con el cambio de los tiempos; y tercer, qué no forma parte de ello. El punto determinante es siempre, en última instancia, encontrar la distinción correcta.”
(pág. 155) “(…) si se separan por principio sexalidad y fecundidad tal como sucede por la utilización de la píldora, la sexualidad se vuelve discrecional. Entonces, todos los tipos de sexualidad son también de igual valor.”
(pág. 178) “[Jesús] quiere de nosotros que creamos en Él. Que nos dejemos conducir por Él. Que vivamos con Él. Y que así lleguemos a ser cada vez más semejantes a Él y, de ese modo, lleguemos a ser de la forma correcta.”
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