Bush: hagamos un balance

Exactamente el mismo entusiasmo que ha generado la elección de Barack Obama como Presidente de los Estados Unidos, está provocando la salida de George Bush de ese mismo cargo. El profesor Barreiro Rivas publica hoy un feroz artículo en La Voz de Galicia contra Bush que expresa, de forma paradigmática, el sentir de muchísimos ciudadanos en todo el mundo. El artículo es significativo porque Barreiro, habitualmente muy ponderado en sus opiniones, demuestra aquí una animadversión radical hacia el político americano, al que no le concede ni un mínimo resquicio siquiera para esbozar un atisbo de elogio.

Esta entrada de Coloresperanza es una invitación a que sus lectores opinen sobre Bush, y es una invitación para que lo hagan de la forma más justa posible. El artículo de Barreiro es tan exageradamente negativo que, a simple vista, hace dudar de que mucho de lo que en él se dice pueda responder a un análisis racional de la realidad. El lector puede encontrar aquí un análisis de su etapa como presidente y puede leer este artículo para una visión más ponderada del tema.

Por mi parte, un par de apuntes.

Dejando a un lado la política interior estadounidense, para la que solo tengo datos pero no el conocimiento necesario para contextualizarlos política y socialmente, está claro que a Bush se le desprecia por lo que ha sido su política internacional.

Y ahí, en primer lugar, no estaría de más preguntarse en qué medida a Bush le ha perjudicado un prejuicio que ha podido imposibilitar ya desde el principio cualquier beneficio de la duda a la hora de valorar su gestión: se trataba y se trata de un conservador norteamericano. No es, creo, una sugerencia baladí: Obama, sin haber pisado la Casa Blanca, parece que ya ha cambiado el mundo. Esa extraña identificación asumida internacional entre demócratas americanos e izquierda, que más bien parece una excusa para subrayar el rechazo al liberalismo conservador, parece manejar la propaganda de forma magistral.

En segundo lugar, unas preguntas: ¿por qué, excepto unos pocos, abandonaron a Estados Unidos en su operación de anular una dictadura criminal y peligrosísima para el mundo como era la de Sadam en Irak? ¿Por qué se prefirió ponerse de parte del dictador y no de Bush? Vale que al final no hubiese pruebas de armamento nuclear en Irak, pero da la sensación de que toda aquella tomadura de pelo constante a la ONU de Irak al respecto, no podía ser nunca suficiente para sospechar de ellos porque Estados Unidos andaba por el medio. ¿Por qué siempre algunos dicen sí a las dictaduras y siempre no a Estados Unidos? ¿No hay una responsabilidad directa de la política internacional en los problemas que está teniendo el ordenamiento de Irak tras la guerra por haber dejado solos a Estados Unidos en esa tarea?

Finalmente, y algo que no deja de estar relacionado con lo anterior: ¿por qué da la sensación de que algunos siguen justificando con la boca pequeña el terrorismo islámico con la excusa de que Estados Unidos se lo merece? ¿Alguien se acuerda de la portada de El País tras los atentados del 11S? La portada decía lo que se puede leer aquí .

Ese titular resume mejor que ninguna reflexión algo que puede estar en el meollo de la valoración sobre Bush: hay una inquina contra Estados Unidos que nace de la humillación histórica a la que este país ha sometido constantemente al buenrollismo de nuestra culta y civilizada Europa, un buenrollismo que se ha mostrado incapaz, por su ambigüedad ideológica y sus flirteos con los totalitarismos y la estulticia de la peor izquierda, a la hora de defender sus principios básicos de convivencia. Una Europa que ha usado, al menos en tres ocasiones, a Estados Unidos como policía para evitar catástrofes de dimensiones épicas como las que podrían haber supuesto la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, y que luego los ha despreciado de forma vergonzosa encaramada en su soberbia intelectual de pacotilla.

Para mí, se diga lo que se diga, la herencia de Bush es clara: ha querido defender la libertad de su país, su libertad, defendiendo para ello la libertad en todo el mundo; algunos, sin embargo, han preferido apoyar a dictadores y terroristas criminales cuyo único objetivo es acabar con la civilización democrática-liberal que, apoyada sobre el cristianismo, nos permite ser libres, antes que reconocer que para ello es necesario mancharse las manos de sangre. Aun encima que Bush lo ha hecho por nosotros, le hemos dado la espalda.

En mi opinión, el reto de Obama no es alejarse de Bush. El reto de Obama es, en estos tiempos tan críticos para el mundo, no caer en las garras de los cantos de sirenas de quienes no son capaces de ver la realidad tal cual es. El talante no para las balas.

Queridos lectores, el turno es vuestro.

(Por Carlos Míguez)

2 comentarios en “Bush: hagamos un balance

  1. Pingback: Enrique Meneses » ¡Si yo fuera Obama!

  2. Yo lo que recrimino a Bush es haber invadido Irak, porque creo que con la excusa de traer el orden solamente hizo daño y demasiados inocentes pagaron el precio del poder.

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