Las bobadas del 15-M

Resulta curioso leer el acta de la asamblea del 15-M, en Madrid, del día 5 de agosto. Digo curioso por no emplear otro adjetivo, ya que si la analizamos en profundidad comprobaremos diversos errores y contradicciones en la misma:

Se propone que a lo largo de la Asamblea se recojan propuestas sobre diferentes acciones que se pueden hacer durante la visita del Papa. Se recuerda que estas propuestas no son por la visita en sí ni en contra de las creencias en una religión determinada, sino por la financiación pública que indirectamente se está invirtiendo en las jornadas, la utilización de espacios públicos para el evento (como los colegios), así como por la exención fiscal que reciben las empresas financiadoras de las JMJ.

Un comunicado de prensa de la JMJ ya ha aclarado este punto de la financiación pública de la JMJ, que es inexistente: La actividad generada por la JMJ de Madrid supondrá “coste cero para el contribuyente y una inyección de más de 100 millones de euros para la economía española”, según ha mencionado Fernando Giménez Barriocanal, director financiero de la JMJ. Además, es evidente que un evento de esta magnitud no sólo genera gastos -que se pagan con las aportaciones de empresas y de los participantes- sino también aporta claros beneficios para todo el país.

Entre sus propuestas para esos días nos encontramos con que:

  • Que dentro de las movilizaciones convocadas, se incluya una manifestación en la que tod@s vayan disfrazad@s de bebés, para protestar contra la pederastia dentro del mundo eclesiástico.
  • Que las asambleas de barrios y ciudades de la periferia se organicen para ocupar los colegios públicos cedidos gratuitamente para su uso en las jornadas.
  • Boicot a las empresas financiadoras de la JMJ; el listado se puede encontrar en la web de las jornadas en la sección de patrocinadores, siguiendo este enlace: http://www.madrid11.com/es/patrocinadores
  • Repetir una acción que se hizo en Barcelona durante la visita del Papa, convocando a todo el mundo a reivindicar los derechos del colectivo LGTB besándose en la calle a su paso.
  • Ya hay convocada una manifestación “En contra de la financiación de la visita del Papa” para el día 17.08.2011 a las 19:30, más info en www.cuerposfeministaslaicos.wordpress.com

Dicho sea de paso, ellos van a ir contra la Ley Orgánica 9/1983 (Ley de reunión), capítulo II, artículo IV, 3 punto: los participantes en reuniones o manifestaciones que causen un daño a tercero, responderán directamente de él; y en el artículo V queda claro lo que debe hacer el gobierno: (…) suspenderá y, en su caso, procederá a disolver las reuniones y manifestaciones en los siguientes supuestos: (…) b. Cuando se produzcan alteraciones del orden público, con peligro para personas o bienes.

Están vulnerando la Ley de Reunión, ya que, cada vez que toman Sol, los madrileños, especialmente aquellos que tienen un comercio en dicha plaza y quieren vivir, se ven claramente afectados por un grupo de “indignados” que lucha contra el desempleo pero que, a su vez, está generando más. Además de que alteran el orden público y la convivencia pacífica de aquellos que, quizás, están más indignados que ellos, pero que reconocen que esta no es la forma de actuar.

Eso sí, debajo de esta niebla de “indignados” nos encontramos con que unas ideas tales como las marxistas y de izquierdas intentan manifestarse en contra de la Iglesia, contradiciendo lo que leíamos al principio del acta (que no se manifestarían contra las creencias ni contra la visita del Papa).

Y quieren ocupar aquellos espacios públicos que han sido prestados por la comunidad de Madrid, el Ayuntamento de Madrid y el Estado, de forma gratuita. Eso se llama fomentar el turismo y la convivencia con todos aquellos peregrinos que esos días ocupen los diversos colegios para poder dormir.

¿Estos son los que dicen que quieren que desaparezca el desempleo en España?

La Iglesia, entre los preservativos y el sida

He aquí otro tema clásico que es motivo de irritación con la Iglesia católica. Benedicto XVI lo acaba de poner otra vez en boca de todo el mundo al declarar en Camerún que la distribución de condones para prevenir nuevos casos no es la solución al problema, sino que más bien agrava la situación.

El País le ha dedicado un cansino editorial que gira sobre una afirmación que en su misma formulación tan sencilla encierra toda la complejidad del problema; dice este periódico que “nadie, salvo la Iglesia católica, es capaz hoy en día de negar la eficacia del uso del preservativo para prevenir la transmisión del virus del sida.”

El Papa no ha dicho nada del uso del preservativo. El Papa sabe perfectamente que en una relación sexual con contacto genital el uso del condón asegura practicamente la imposibilidad del contagio del virus del sida. De manera que no es necesario hacer excesivamente el ridículo intelectual queriendo explicarle al profesor Ratzinger determinadas cosas.

Existe la mala costumbre de pretender que la Iglesia católica se exprese como un editorial de Prisa o como la ministra más progre del gobierno de Zapatero. Parece mentira, porque ya en sus extraordinarios años de pontificado Juan Pablo II dejó claro que no estaba en este mundo para emitir mensaje publicitarios ni soluciones fáciles para nada. Ratzinger, un intelectual de primera fila que sustentó ideológicamente toda la labor del anterior, sigue en esa línea. De hecho, mientras que la inmensa mayoría de los medios, progres o no, se han vuelto locos con lo del preservativo, solo unos pocos se han hecho eco de la prueba del verdadero compromiso de la Iglesia católica, que no es con otra cosa sino con la verdad. Pero, claro, cuando se trata de leer y de pensar, y de intentar ir al meollo de los asuntos, la mayoría lo que prefiere es resguardarse en el póntelo-pónselo o en cantar las excelencias de que una niña de 16 años pueda abortar.

Para el caso que nos ocupa, la Iglesia recuerda lo que es evidente: repartir preservativos no es combatir el sida en África. Como no es combatir los embarazos no deseados el repartir condones en los institutos de España. ¿O no estamos todavía convencidos de eso? Y qué duda cabe que si alguien se pone un preservativo no va a poder dejar embarazada a nadie…

Ni la Iglesia católica ni nadie tienen la obligación de refrendar políticas sociales de ningún tipo; tienen la obligación moral, como todo hijo de vecino, de no ofrecer información falsa a la población. Pero como la Iglesia católica no ha dicho nunca que el uso del preservativo no sea seguro para impedir el contagio del virus del sida de persona a persona o para impedir el embarazo, no hay caso. Por lo tanto, dejemos esta vía de confrontación ligera con el catolicismo y escuchemos a una institución que, como cualquier otra, tiene el derecho de poder expresarse libremente y de poder ser escuchada con libertad y sin interferencias interesadas.

El mensaje de la Iglesia es, siempre, un mensaje moral. Como tal, así hay que valorarlo. Y de la misma manera que nunca va a aceptar el supuesto derecho de eliminar la vida de un ser humano para poder así solucionar determinados problemas prácticos, nunca va a aceptar tampoco una visión puramente física de la sexualidad humana. El que no esté de acuerdo, que no lo esté; que no haga caso. Es su derecho. Pero la Iglesia tiene todo el derecho habido y por haber de reiterar su mensaje de que la fidelidad y la subordinación de la sexualidad al amor y la procreación son principios morales innegociables. Y, guste o no guste, se da la casualidad de que la implantación de este modelo de conducta sí sería, a la larga, mucho más eficaz en la lucha contra el sida que el espectacular, progre y modernísimo reparto de condones entre unos africanos que lo desconocen todo sobre hábitos saludables y conductas humanamente responsables en la relación con los otros. Una vez más, la ayuda al tercer mundo no puede consistir solo en utilizar la limosna como un modo de lavar conciencias y elaborar estadísticas; la verdadera vía para el progreso es, siempre, la formación de ciudadanos libres y con criterio.

Así, pues, si alguien tiene algo que oponer a la propuesta de la Iglesia católica, entonces que juegue limpio: que ofrezca un modelo de educación humana y sexual que pueda competir con el que ella propugna. No busquemos chivos expiatorios para encubrir nuesta incompetencia: ni la Iglesia ni la falta de preservativos tienen la culpa de que el sida no tenga fin en África.

(Por Carlos Míguez)